El desempleo en la Argentina subió al 7,5% y ya afecta a casi 1,7 millones de personas

El nuevo informe del INDEC mostró un deterioro del mercado laboral pese a que la actividad y el empleo se mantuvieron casi sin cambios. La presión sobre el trabajo también subió y volvió a golpear con más fuerza a los jóvenes.
Políticas20/03/2026Clic SaltaClic Salta

El desempleo en la Argentina volvió a encender una señal de alerta: en el último trimestre de 2025 trepó al 7,5%, según informó el INDEC, y eso proyecta que casi 1,7 millones de personas estuvieron sin trabajo en ese período. El dato marcó una suba frente al mismo tramo de 2024 y dejó al descubierto un mercado laboral cada vez más tensionado, con más personas buscando empleo sin lograr insertarse.

El relevamiento del organismo estadístico se hizo sobre 31 aglomerados urbanos y mostró que la desocupación aumentó 1,1 puntos porcentuales en la comparación interanual, ya que en el mismo trimestre de 2024 había sido del 6,4%.

Lo más llamativo es que este deterioro se produjo en un escenario de relativa estabilidad en otros indicadores. La tasa de actividad se ubicó en 48,6% y la tasa de empleo en 45%, prácticamente sin cambios frente al trimestre anterior. Eso sugiere que el aumento del desempleo no estuvo ligado a una caída abrupta de la actividad, sino a una mayor cantidad de personas que salieron a buscar trabajo y no lo consiguieron.

En ese marco, la población económicamente activa alcanzó a 14,6 millones de personas en los aglomerados relevados.

El nuevo informe confirma que el mercado laboral argentino sigue mostrando fragilidad, incluso cuando algunos indicadores parecen mantenerse estables. La presión sobre el mercado de trabajo, que incluye a desocupados, subocupados y ocupados que buscan otro empleo, llegó al 30%, con una leve suba en relación con el trimestre previo.

Además, el 16,5% de la población económicamente activa estuvo compuesto por personas ocupadas que igualmente buscaron otro trabajo. Ese dato refleja una realidad cada vez más extendida: tener empleo ya no siempre alcanza, y muchos trabajadores intentan mejorar ingresos o condiciones laborales sin éxito.

También persisten las diferencias en la calidad del empleo. Entre los ocupados, el 71,5% eran asalariados y el 28,5% no asalariados. Pero dentro de quienes trabajaban en relación de dependencia, solo el 63,7% tenía descuento jubilatorio, mientras que el 36,3% se desempeñaba en la informalidad. Ese nivel confirma que una porción importante del empleo sigue siendo precaria.

El golpe más fuerte volvió a sentirse entre los jóvenes. La desocupación subió con más intensidad en la franja de 14 a 29 años, donde los niveles duplicaron el promedio general. En mujeres jóvenes llegó al 16,8% y en varones al 16,2%, con fuertes incrementos interanuales.

Entre los adultos de 30 a 64 años, en cambio, el comportamiento fue más estable y con tasas bastante menores, lo que marca una brecha generacional cada vez más visible en el acceso al trabajo.

El informe también dejó ver diferencias por región. El Gran Buenos Aires registró la mayor tasa de desempleo, con 8,6%. Detrás quedaron la región pampeana con 7,7% y el Noreste con 5,6%. En el otro extremo, los niveles más bajos se observaron en el Noroeste con 4,2%, Cuyo con 4,9% y la Patagonia con 4,8%.

Otra brecha importante apareció entre los grandes centros urbanos y las ciudades más pequeñas. En los aglomerados de más de 500.000 habitantes, la desocupación llegó al 8%, mientras que en los menores fue del 4,7%.

Con este escenario, el dato del INDEC no solo muestra un aumento del desempleo: también revela un mercado laboral más exigido, con más informalidad, más subocupación y más personas que, aun teniendo trabajo, siguen buscando una salida mejor.

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